martes, febrero 5

Leia


LEIA
La diversión gatunificada? Un pequeño terremoto. No para en todo el día. Mi vida sin ella sería mucho más aburrida.
No se me ha borrado de la mente su llanto. Tenía tan sólo una semana de vida. Su mami debió olvidarse a la última de su camada en aquella casa abandonada. O quizás tenía miedo de volver, ante la amenaza de aquellas personas que trabajaban en la obra de al lado.
El caso es que Leia lloraba día y noche, sin parar. No tenía comida, no tenía a su mami, sólo aquél trozo de botella usada atada a una cuerda que algún vecino bienientencionado había inventado para darle de comer.
Tras muchos intentos por localizar a la dueña de aquel altillo descuidado, logramos que nos abriera la puerta y llegase hasta ella. Cuando la vi no podía creer que algo del tamaño de una pelota de tenis pudiera dar esos berridos.
Es una superviviente.

1 comentario:

Anónimo dijo...

otra salvada de un destino trágico...